En el edificio Espejo, frente al derrumbe de Parque Patricio, los vecinos viven en alerta constante por grietas, goteras y una loza de apenas seis o siete dedos de grosor que retiene agua de lluvia.
Romina Iannotti reporta desde el subsuelo similar al colapsado, donde el vecino Yamil explica que hace cinco años reclaman a la constructora por filtraciones sin solución, temiendo un derrumbe idéntico.
Los residentes no fueron evacuados pese al pánico, con muchos mudándose por miedo, pero otros no pueden por créditos y alquileres inviables; alertan sobre vibraciones futuras de tren y cancha cercana.
Yamil aclara que el problema es la loza mal hecha en cocheras, no el piso ni cimientos, y urge apuntalar para evitar tragedia, ya que en el derrumbe vecino nadie murió por casualidad.
La incertidumbre para volver al complejo derrumbado se extiende a años, no días ni meses.