La Comisión Europea presentó su plan industrial Ley de Aceleración Industrial, que excluye a China de financiación pública europea y endurece inversiones de Pekín en la UE.
La estrategia prioriza tres sectores estratégicos: tecnologías limpias, fabricantes de automóviles e industrias intensivas en energía como aluminio, acero y cemento.
Se busca evitar la délocalización total de industrias europeas hacia China, que domina la producción de clean tech al 100% en próximos años, y defender la soberanía tecnológica y producción local.
La preferencia europea podría excluir también a Estados Unidos y Canadá, sin acuerdos similares, aplicando políticas de compra local.