El tráfico marítimo en el Estrecho de Hormuz, ruta vital que transporta el 20% del petróleo mundial y el 63% de fertilizantes importados por Argentina, cayó a casi cero por la tensión bélica entre Irán y sus adversarios, impactando precios en Europa con subas del 1-1,2% y pronosticando inflación en Argentina por combustibles y alimentos.
En Argentina, el presidente de YPF prometió esfuerzos para evitar traslado directo de precios al surtidor pese al alza del 8-10% del petróleo en seis días de guerra, aunque expertos advierten impactos automáticos en logística y supermercados en dos o tres semanas, agravados por fertilizantes al alza 30% que afectan campañas agrícolas y producción de soja.
Sin rutas alternativas viables por tierra y con compañías de seguros retirándose de buques petroleros por riesgos de misiles, el tránsito se paralizó pese a ofertas de escolta militar de Estados Unidos, mientras panelistas destacan incentivos para prolongar el conflicto como guerra de desgaste.
Desde Tel Aviv, el corresponsal reportó declaraciones de Donald Trump hace minutos: rechaza al hijo de Jamenei como sucesor, afirma que él se responsabilizará de elegir al próximo líder iraní para traer paz y armonía, evocando postura similar a Venezuela pero en contexto teocrático más complejo sin figura como Delcy Rodríguez.
El panel debate la viabilidad de cambio de régimen externo, recordando fracasos en Iraq, Libia y Siria con Gaddafi y Saddam Hussein, la historia del Shah como marioneta de EE.UU., riesgos de polvorín civil con kurdos y sociedad iraní, y diferencias con autocracias occidentales por cuestiones religiosas ancestrales y amenazas nucleares contra Israel y Europa.