Donald Trump recibe a Lionel Messi y compañeros del Inter Miami en la Casa Blanca, destacando la timidez de Messi quedándose atrás y elogiando a su hijo fanático del crack argentino, comparándolo con Pelé y Maradona.
Trump mezcla charla de fútbol con temas pesados como la guerra, Irán, Venezuela y Cuba, generando incomodidad en jugadores como Rodrigo De Paul, cuya cara de sorpresa se nota mientras habla de pases y jugadores feos; los panelistas lo describen como surrealista y particular.
Señalan que es la única imagen pública de Messi con un político, a diferencia de cómo esquivó al gobernador en Ezeiza con una gambeta y rechazó ir a la Casa Rosada post Mundial, pese a presiones; Mauricio Macri estuvo presente por la Fundación FIFA en la gala The Best.
Trump resalta el éxito de Messi al venir y ganar en EE.UU., en contraste con otros que llegan con fanfarria pero fallan, mientras el fútbol expande en América con ligas competitivas y el Mundial próximo; mencionan al presidente del Inter Miami, Jorge Mas, cubano-americano activista anticastrista.
Los conductores ironizan sobre críticas pasadas a Messi por desclasado al no ir a la Casa Rosada y bromean con Milei en el contexto.