El predicador buscó en la Biblia la expresión "unigénito de María" y no encontró resultados en ninguna versión desde Génesis hasta Apocalipsis. En cambio, al buscar "unigénito", aparecieron cinco versículos, todos refiriéndose a Jesús como unigénito del Padre.
Se citó Juan 1:14, donde se describe la gloria del unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad. Luego Juan 1:18 habla del Hijo unigénito en el seno del Padre, y Juan 3:16 menciona que Dios dio a su Hijo unigénito por amor al mundo. En Juan 3:18 y 1 Juan 4:9 se repite la idea de unigénito Hijo de Dios o enviado por Dios.
El predicador explicó que no existe referencia bíblica a Jesús como unigénito de María. En cambio, en Mateo 1:25 se lo llama hijo primogénito de José y María, lo que implica que María tuvo otros hijos después. José no participó en la concepción, que fue por el Espíritu Santo.
Dirigiéndose al hermano Emilio, el predicador confirmó que Jesús es primogénito para María y José, pero unigénito eterno del Padre. El segmento concluyó con bendiciones mutuas.