La policía reprimió brutalmente una marcha pacífica de trabajadores del sindicato de neumáticos hacia la Secretaría de Trabajo por el cierre de la fábrica FATE, usando gases, pimienta, balas de goma y bastones, dejando al menos 10 heridos entre manifestantes, jubilados y solidarios de hospitales como el Largüich.
Hoy vence la conciliación obligatoria en el conflicto, donde la empresa amenaza con un lockout patronal y despido de 920 trabajadores tras dos semanas de toma de planta; los obreros denuncian importaciones chinas baratas que destruyeron la industria local, única proveedora de cubiertas para camiones en Argentina.
El cronista Alejandro Crespo transmitió en vivo el caos en el Bajo porteño: manifestantes corridos 20 cuadras hasta la Torre de los Ingleses, familias huyendo, turistas asustados en buses, y policías avanzando con escudos mientras los trabajadores gritaban "FATE no se cierra".
El panel critica al gobierno de Javier Milei por priorizar importaciones sobre la industria nacional que exportaba millones, en medio de una crisis social donde la represión busca disuadir reclamos laborales pacíficos frente al Ministerio de Capital Humano.
Voces de la calle insisten en que sin empleo formal en un 50% informal, echar trabajadores es condenarlos, y exigen proteger la fábrica ante riesgos globales de escasez de cubiertas.