La policía de la Ciudad de Buenos Aires detectó mediante el anillo digital un vehículo con patente adulterada en Parque Patricio y inició una persecución que culminó con la detención del conductor en el barrio de Pompeya.
El auto tenía un pedido de secuestro activo por robo en Lanús el 27 de febrero de 2025 y circulaba con una placa duplicada que correspondía a otro vehículo robado. El hombre, identificado como parte de una banda delictiva, fue demorado sin armas y quedó a disposición del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 4 por encubrimiento.
El operativo se coordinó desde el centro de monitoreo (CMU) con apoyo de motorizados, evitando una situación de disparos. El conductor afirmó haber comprado el vehículo en una agencia de Montegrande, pero la justicia porteña no le creyó.
Los conductores destacaron la eficiencia del sistema en CABA, contrastándolo con la falta de interconexión y patrulleros en el conurbano bonaerense, donde los lectores de patentes no irradian alertas efectivas ni generan persecuciones rápidas.
Este caso ejemplifica cómo los delincuentes que ingresan desde la provincia son interceptados rápidamente en la Ciudad gracias al despliegue policial y tecnológico.