Mario Pergolini contó sus 35 años de matrimonio, destacando que nadie pregunta cómo fueron pese a elogios superficiales. Admitió buenos y malos momentos, malentendidos, conflictos sin resolver y perdones pendientes.
Reflexionó que parejas largas cambian con hijos creciendo: nido vacío obliga rearmar relación, hijos adultos cuestionan dinámicas parentales y tratan distinto a padres.