El general Brad Cooper, del mando central de Estados Unidos, confirmó el hundimiento de 30 barcos de guerra iraníes, el ataque a un buque portadrones masivo comparable a un portaaviones de la Segunda Guerra Mundial que arde en alta mar, y la destrucción del buque Iris Vena por torpedo de submarino estadounidense.
La Operación Furia Épica alcanzó 200 objetivos estratégicos en Irán, incluyendo Teherán, con bombarderos B-2 lanzando docenas de bombas de una tonelada contra silos de misiles enterrados y la neutralización del comando espacial iraní, lo que provocó una caída estrepitosa del 90% en ataques con misiles balísticos y del 86% en lanzamientos de drones.
La crisis humanitaria escala con más de 1.200 víctimas fatales en territorio iraní por bombardeos que pulverizan búnkeres profundos, entierros masivos y éxodo desesperado, mientras en Líbano hay 123 muertos y casi 700 heridos en 4 días de fuego cruzado, con cientos de miles de desplazados.
Irán amenaza con convertir embajadas de Israel en blancos militares globales y el ministro de Relaciones Exteriores Abbas Araghchi rechazó cese al fuego o negociaciones con Estados Unidos, afirmando que ya negociaron dos veces y fueron atacados, está listo para invasión terrestre que sería un desastre para enemigos, y no cerrará el estrecho de Hormuz por ahora pero lo considerará.
El Pentágono advierte a civiles mantenerse fuera del camino de un asedio que no discrimina perímetros, mientras la diplomacia pierde ante una maquinaria de guerra que busca la capitulación total del enemigo según la Casa Blanca.