Maizam Ahlaki, iraní radicado en Qom, niega que Irán posea armas nucleares y defiende las normas culturales sobre sexualidad y derechos de las mujeres. Explica que el libertinaje sexual no se acepta en público según la religión, comparándolo con normas pasadas en Argentina, y relata cómo un político occidental cuestionó el control social en Irán para facilitar el gobierno. Cuestiona la hipocresía de países como Estados Unidos e Israel que poseen armas nucleares mientras inspeccionan a Irán.
Ahlaki afirma que las protestas por Mahsa Amini fueron infiltradas por enemigos como Israel, que dio órdenes de matar manifestantes para desestabilizar el régimen, y muestra videos de opositores armados. Desmiente masacres masivas y destaca marchas nocturnas de apoyo al gobierno en todas las ciudades desde el inicio de la guerra, pidiendo material fílmico para probarlo. Describe una vida cotidiana normal: sale de noche sin problemas, pone nafta sin filas, no hay desabastecimiento de comida ni carencia.
Niega ataques iraníes a Dubái o Qatar, pero confirma respuestas legítimas a bases militares estadounidenses que atacan Irán, advirtiendo previamente a vecinos. En Ramadán, suena su celular para ayuno, no alarmas antimisiles porque los ataques son rápidos por aviones y el país no tiene bunkers masivos. Los iraníes no temen invasión terrestre por experiencia en la guerra con Irak bajo Saddam Hussein.
Irán posee gran capacidad militar terrestre con fuerzas entrenadas en un país vasto. Ahlaki promete enviar videos de apoyo popular, como gente quedándose en marchas pese a bombardeos cerca, y critica la propaganda occidental que ignora estas realidades. Los conductores cuestionan la veracidad, pidiendo pruebas directas ante la IA y desinformación en guerras.