Sasha Margot, argentina radicada en Netania, Israel, describió el día a día bajo ataques misilísticos iraníes que comenzaron el sábado, con alarmas frecuentes que obligan a correr al búnker en solo un minuto y medio.
Con una bebé de un año que cumplió años el 1 de marzo en medio de la guerra, Sasha contó cómo malabarea para minimizar el estrés infantil: pone música en el iPad durante las sirenas, disimula el pánico y evita separarse de la niña, como cuando quedó atrapada en un supermercado y corrió al refugio del lugar.
Explicó que Netania queda a 30 kilómetros de Tel Aviv, donde antes vivió impactos cercanos, y ahora su edificio nuevo tiene búnker propio y uno subterráneo común. Destacó la solidaridad vecinal israelí, que organiza festejos pese al caos, como el cumpleaños de su hija con vecinos en planta baja.
Admitió el agotamiento emocional por no poder salir con la bebé a parques por falta de refugios seguros, y relató salidas frustradas a centros comerciales interrumpidas por sirenas, resaltando la resiliencia ante misiles desde Líbano sin tiempo para prepararse.