Sasha Margot, argentina radicada en Netania, Israel, relató su rutina aterradora bajo ataques misilísticos iraníes que obligan a refugiarse en búnkeres en solo un minuto y medio por las sirenas.
Con su bebé de un año que cumplió años el 1 de marzo en plena guerra, Sasha explicó cómo mitiga el pánico infantil: reproduce música en el iPad durante alertas, disimula el miedo y evita separarse de la niña, incluso en salidas al supermercado o centro comercial donde sonaron sirenas.
Describe bunkers en su edificio nuevo, uno privado y otros comunes subterráneos, y lamenta no poder llevar a la bebé a plazas para vitamina D por inseguridad. Salió brevemente pero terminó en búnker público.
Destacó la solidaridad israelí: vecinos ayudaron en cumpleaños con regalos, tortas y dulces en planta baja del edificio pese a la guerra, algo que valora como inmigrante no acostumbrada a conflictos.