El presidente francés Emmanuel Macron promovió una iniciativa diplomática para reducir la creciente violencia en el sur de Líbano, donde los ataques se han convertido en moneda corriente hace seis días y hay enfrentamientos paralelos al intercambio armamentístico. Francia habilitó temporalmente sus bases militares en Oriente Medio a Estados Unidos y planea reforzar el apoyo al ejército libanés con asistencia militar para que logre mayor control territorial y menos violencia.
Macron mantuvo conversaciones con dirigentes de Estados Unidos, Israel y Líbano, aunque no con representantes iraníes. Esta propuesta busca debilitar las tensiones en una zona amenazada regionalmente, en el contexto de la noche de tensión en Israel, Irán y Líbano.
Previamente, el presidente de Estados Unidos declaró en una gala del Inter Miami que las fuerzas aliadas están demoliendo al enemigo antes de lo previsto, con un ímpetu militar superior al de Teherán, y que nos están llamando para negociar pero llegan tarde. Además, estimó que la guerra podría extenderse hasta cinco semanas más.
Irán utilizó bombas de racimo prohibidas contra el centro de Israel, incluyendo Tel Aviv, donde las sirenas suenan constantemente y la población se refugia. Estas bombas liberan submuniciones que cubren kilómetros y actúan como minas persistentes para civiles.