Un ladrón ingresó agazapado a una casa en San Isidro a las 3 de la mañana, saltó el paredón pese a rejas en ventanas y puertas, y robó una bicicleta.
Ante la imposibilidad de sacarla por el portón, ató una soga al volante, trepó nuevamente el paredón y la pescó tirando desde afuera, todo en silencio mientras la familia dormía con luces prendidas por miedo.
Las cámaras de seguridad captaron la maniobra precisa y ágil del delincuente, que sorprendió por su habilidad y sigilo.
Los conductores destacaron la incredulidad de los dueños al despertar y no encontrar la bicicleta.