Israel confirmó que sus ataques destruyeron el 80% de las capacidades antiaéreas de Irán, otorgando superioridad aérea total en espacio iraní.
La jefatura del Estado Mayor israelí desplegó ampliamente el accionar de fuerzas armadas en territorio iraní, debilitando significativamente el sistema de defensa aérea.
Esto confirma la disminución en lanzamientos de misiles iraníes desde el inicio de la guerra, dañando defensas aéreas y sitios de lanzamiento.