La periodista argentina Yamit se conecta en vivo desde la casa de sus padres cerca de Beersheba, en el sur de Israel, donde vive confinada con acceso solo a supermercados y farmacias. Se mudó desde Tel Aviv porque su edificio carece de refugio cercano y entra al refugio familiar cada vez que suenan las alarmas por misiles iraníes. Recuerda la guerra de 12 días cuando un misil destruyó el hospital de Beersheba, un blanco civil, y apoya 100% las medidas israelíes contra el régimen terrorista de Irán y Hezbollah.
Yamit muestra la aplicación en su celular que geolocaliza su zona y envía alertas de sirenas con antelación de cinco minutos antes de que salgan misiles de Irán, dando un minuto y medio para refugiarse. Las sirenas suenan incontables veces al día, anoche más de seis o siete. Israel cuenta con el Iron Dome, el mejor sistema de defensa antimisiles del mundo, pero la gente vive alerta constante.
Los niños sufren sin ir al colegio ni practicar deportes como el fútbol, acostumbrándose a dormir en refugios, aunque los padres están extremadamente estresados. El sistema de salud público israelí, muy eficiente, proporciona psicólogos y psiquiátricos en casi cada ciudad y pueblo para tratar ansiedad, depresión y traumas de guerra en grandes y chicos, incluyendo soldados.
En lo económico, el Estado compensa a las empresas por días no trabajados debido a alertas, similar al ATP de la pandemia, aunque dueños de negocios esperan compensaciones post-guerra. Yamit expresa fe absoluta en el ejército y la inteligencia israelí, nota menos ataques de Irán pero más de Hezbollah, organización terrorista que azota a Líbano.
Ante imágenes de muertes en Irán, como 1.230 reportadas por la Fundación de los Mártires y ataques en escuelas, Yamit enfatiza que israelíes son humanos y no quieren guerra, pero el "nunca más" es literal contra amenazas genocidas de Irán. Critica posturas como la del presidente de España contra la guerra, recordando que Trump prometió no guerras en su segundo mandato.