En el sexto día de la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos, la resistencia iraní lanzó misiles racimo prohibidos por tratados internacionales contra Tel Aviv, Haifa y ahora una base petrolera en Kuwait, aliado estadounidense. Estos misiles generan un impacto de hasta 8 kilómetros a la redonda, diseñados para maximizar daño civil y perdurar en el tiempo, burlando la defensa israelí como el escudo Flecha.
Desde Israel, el periodista Mariano relató cómo funcionan las alarmas: una alerta temprana de 10 minutos permite a la población refugiarse en bunkers de edificios, abastecidos por vecinos con agua y baños químicos. Cuatro alarmas en la madrugada interrumpen el sueño, pero el escudo aéreo intercepta la mayoría, aunque los racimo complican la defensa al multiplicar el daño al explotar.
Donald Trump declaró en exclusiva a Reuters que Estados Unidos debe participar en la elección del nuevo líder iraní tras la muerte del actual, similar a su intervención en Venezuela, mientras la CIA monitorea células terroristas dormidas de Irán. Un hackeo masivo en medios estatales iraníes urge a la población a no seguir a Ali Khamenei ni a su sucesor potencial.
Analistas como Ilan Busny y Ronen Swart desde Estados Unidos destacaron la desesperación iraní: perdieron control aéreo, marítimo y terrestre ante kurdos enemigos, con lanzamientos de misiles reducidos un 90% y drones un 81% por el comandante Brad Cooper. Rusia usa armamento similar en Ucrania, escalando la tensión regional.
Israel bombardeó Beirut, refugio de Hezbollah acusado de atentados en Argentina, ordenando evacuaciones previas, mientras Irán amenaza con más ataques pese a su debilidad.