Francisco Pastor, argentino radicado en Kuwait hace tres años y profesor de pádel y tenis, describió una vida cotidiana normal pese a las tensiones por el conflicto entre Irán y Estados Unidos. Explicó que las calles están tranquilas, con menos gente por Ramadán, y que las alarmas suenan pero la población mantiene la calma gracias a experiencias previas como la guerra de los 12 días.
El entrevistado contó que durante esa guerra pasada oyó misiles pasar cerca y explotar, vibrando edificios, pero en esta ocasión solo hubo un estruendo fuerte hace dos días. Las autoridades kuwaitíes envían alertas vía SMS y redes, multan por fotos o videos de misiles para evitar pánico, y recomiendan quedarse en casa alejados de ventanas. Interceptan drones y cohetes, cuyos restos pueden causar daños.
Pastor mencionó el grupo de WhatsApp de argentinos en Kuwait, iniciativa del embajador, con menos de 100 miembros, donde circulan números útiles y pedidos de voluntarios para primeros auxilios o entregas. Planes de evacuación priorizan España por cercanía, pero él se queda confiado en info de diplomáticos y familia real. Bases estadounidenses evacuaron tropas previamente.
Comparó Kuwait con Dubái: menos glamoroso, sin alcohol ni bikinis en playas públicas, vida nocturna limitada, pero salarios altos (600-1000 dinares, unos 2000 dólares) y ahorro fácil. Infraestructura pobre, pocos argentinos, más españoles. La entrevista cerró deseando paz en la región.