Francia autorizó el uso de sus bases aéreas para aviones militares estadounidenses que operan en el conflicto contra Irán, aunque previamente criticó los ataques de Estados Unidos e Israel como innecesarios y al margen de la legalidad internacional.
El presidente Emmanuel Macron brindó esta autorización durante una conferencia, diferenciando estos aviones de los que participan directamente en los bombardeos sobre Irán. Solo Francia dio luz verde, mientras otros países de la Unión Europea no lo hicieron.
La medida se presenta como un refuerzo indirecto a las operaciones occidentales, en medio de la escalada bélica en Medio Oriente.