Dos fragatas griegas, Chimon y Zara, llegaron a Chipre para defender la isla tras un intento de bombardeo a una base británica en Limazol y una alerta por un objeto desconocido en el espacio aéreo chipriota.
16 cazas griegos se activaron por primera vez. Un vuelo de Aegean desde Atenas a Larnaca regresó por seguridad, aunque el espacio aéreo no se cerró completamente. El primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis describió la misión como amistosa y defensiva contra la violencia.
Las autoridades chipriotas confirmaron que el incidente terminó sin detalles adicionales.