España despachó la fragata Cristóbal Colón hacia Chipre, que llegará el 10 de marzo, para escoltar el portaaviones nuclear francés en medio del conflicto en Oriente Medio. La nave, incorporada en 2012 con 200 tripulantes, se une al grupo naval europeo en defensa y no para lanzar misiles.
El Ministerio de Defensa español también anunció el envío del buque Cantabria para apoyo logístico. Esta decisión genera impacto en España, pese a las declaraciones iniciales del presidente Pedro Sánchez de "no a la guerra" y desmentidas del ministro Álvarez ante rumores de colaboración con Estados Unidos confirmados desde la Casa Blanca.
Chipre, miembro de la UE pero no de la OTAN, sufrió ataques de drones iraníes en una base británica, pese a su rechazo a intervenir. Sánchez busca equilibrar posturas con Donald Trump, Francia, Alemania y Reino Unido, que apoyan acciones firmes, mientras el envío atenúa tensiones comerciales amenazadas por EE.UU.
En España, el tema domina conversaciones diarias por el alza del 6% en combustibles, que impacta bolsillos y podría elevar precios de alimentos como en Ucrania. La atención crece con discursos elevados y coberturas periodísticas intensas.