Drones iraníes atacaron una base militar británica en la isla de Chipre, parte de la guerra entre Estados Unidos e Irán que entra en su sexto día. El ataque apuntó a instalaciones de la Real Fuerza Aérea Británica en territorio chipriota, independizado del Reino Unido en 1960 pero con bases activas de Londres.
Chipre, miembro de la Unión Europea desde 2004 y dividida entre control griego al sur y turco al norte, recibió apoyo naval inmediato. España despachó la fragata Cristóbal Colón para proteger la isla, uniéndose a portaaviones franceses, barcos griegos e italianos, y activos de Países Bajos.
El gobierno chipriota se reserva el derecho a reaccionar, aunque los ataques se dirigen a las bases británicas. La ministra de Defensa española Margarita Robles evaluará enviar efectivos adicionales en misiones de la UE para defender Chipre.
Este incidente se suma a otros ataques iraníes con drones en la región, como en el aeropuerto de Najichevan en Azerbaiyán, misiles Khorramshahr de 2.000 km de alcance contra Israel, y respuestas israelíes en Teherán, con millones huyendo a refugios.
Los mercados globales se convulsionan, miles de turistas varados intentan huir de Medio Oriente en medio de la escalada.