Jorge Blanco, artista plástico especializado en paleo reconstrucciones, detalla que los dinosaurios probablemente tenían colores vibrantes similares a sus parientes vivos como reptiles y aves, incluyendo tonos tornasolados como los del colibrí. Él aplica una mano de pintura rojiza en la cresta de la réplica, retirando el excedente con un paño húmedo para dar volumen, y planea usar técnica de pincel seco con tonos claros para resaltar plumas.
Desde General Roca en Río Negro, el director Pablo Chafrat colabora en la representación de dinosaurios como Buitreraptor y Velociraptor. Blanco explica el proceso de modelado: cada pieza se trabaja como plastilina y se pueden moldear con moldes provisorios para vértebras similares, modificándolas luego para evitar repeticiones obvias.
El paleontólogo dirige al escultor en la reconstrucción de material faltante mediante anatomía comparada, montando luego el esqueleto para museos. Blanco pasa una virulana al modelado final del traño para eliminar impurezas.
Para el movimiento, analiza huellas fósiles que muestran dinosaurios ágiles como aves, bípedos que ponían un pie delante del otro, comparables a correcaminos, teros o chuñas, desmintiendo la idea de torpeza.