Los medicamentos como Ozempic o semaglutida imitan el GLP-1 natural del intestino que reduce apetito, elimina agua por riñones, regula azúcar en hígado y protege el corazón, pero dura solo minutos en el cuerpo.
La industria creó versiones duraderas que actúan en cerebro, páncreas, grasa corporal, hígado, arterias y estómago, retrasando vaciado gástrico para bajar peso fácilmente, pero al abandonarlos dos tercios de pacientes recuperan peso vía grasa según estudio en New England Journal of Medicine.
La mitad abandona por costo alto de 320.000 pesos mensuales sin cobertura, náuseas o inyecciones. La única forma de evitar rebote es actividad física constante.
La obesidad es enfermedad de alto impacto público que requiere tratamiento multifactorial con cambios en estilo de vida y hábitos, no solo fármacos. Después de los 40, hábitos aceleran o frenan envejecimiento: dormir bien para evitar ACV, obesidad y depresión; cuidar encías contra ACV; atender dolores; no fumar; evitar fiebre? tomar agua; ejercicio como caminar o bailar semanalmente.