Delfina, argentina radicada en Dubái, cuenta en vivo cómo sobrevive haciendo extensiones de pestañas, diseños de cejas y cursos online para Latinoamérica, ganando lo suficiente para vivir bien con unos 2 mil dólares mensuales compartiendo habitación.
Sus clientas son latinas residentes y mujeres árabes que usan hijab pero se arreglan ojos y boca intensamente, cobrando entre 100 y 150 dólares por servicios en hoteles, sin baja de trabajo pese al conflicto.
Relata dificultades iniciales sin inglés, pérdidas de dinero y tiempo por prejuicios culturales al no vestir como "mujer de negocios", pero admira a empresarias de belleza y planea quedarse por seguridad y oportunidades, indecisa sobre vuelos humanitarios.
Compara Dubái favorablemente con Qatar, donde una amiga colombiana no aguantó restricciones islámicas como taparse y dejar de trabajar; en Dubái las mujeres circulan libres sin velo.
Su madre menciona derecho de Emiratos a defenderse en la guerra, devolviendo normalidad a las calles donde Delfina camina transmitiendo para Crónica TV.