Cuatro delincuentes de nacionalidad peruana asaltaron un local de ropa femenina en el centro comercial de Ramos Mejía con total impunidad durante la madrugada, violentando rejas y puertas sin que sonara ninguna alarma.
Los ladrones actuaron a cara descubierta frente a las cámaras de seguridad, fingiendo ebriedad o abrazos cuando pasaban autos para despistar, y se llevaron toda la mercadería de invierno importada, valorada en 10 millones de pesos, dejando el local vacío.
Habían realizado inteligencia previa, probándose ropa y estudiando el lugar; el robo duró horas y no alertó a vecinos ni policía hasta la mañana, cuando la encargada Candela descubrió la reja abierta.
Los dueños ahora rematan la ropa de verano a 2.000 pesos para sobrevivir, pagan alquileres y sueldos, y alertan a otros comerciantes de la zona por la inseguridad extrema que los deja indefensos.