Los conductores de Tierra de nadie rechazan enfáticamente la acusación de Samira Nirani de que recibieron dinero del Estado iraní para invitar a un representante musulmán al programa. Nirani, esposa de un diplomático detenida en Irán y quien habló ayer en el aire, lo dijo en otro programa matutino de Crónica.
Defienden haber dado voz equilibrada con un representante de la comunidad islámica argentina, confrontado por un argentino en Israel, y llaman delirio la imputación, sugiriendo que Nirani presente pruebas en justicia.
Sostienen que el régimen iraní es dictatorial y que no hace falta más intervención para refutarlo, recordando la historia de Nirani sin cuestionarla pero sí la mentira sobre pagos.
Califican el incidente como invento y reafirman su compromiso con la verdad en la cobertura del conflicto.