Un coach critica duramente la presentación de un participante en un concurso de canto, señalando que pone empeño pero canta muy lejos de lo profesional y necesita corregir serios problemas de afinación.
Otro coach sugiere que busque ayuda de magos o especialistas para mejorar la oreja, mientras el participante se defiende pidiendo devoluciones serias sin chistes y afirma que respeta las opiniones porque está aprendiendo.
El intercambio genera tensión: lo acusan de romper la autoestima del chico, de presentarse sabiendo que canta mal como el culo, y cuestionan si es profesional decir que necesita un mago.
Panelistas debaten si hace falta ser tan duro, argumentando que rompe la autoestima y que no debería presentarse si canta tan desafinado, mientras defienden que el participante trabaja en serio con coaches.