Walter David Aguirre, un profesor de 55 años, fue hallado asesinado en su departamento de Hidalgo al 300 en Caballito, maniatado y con una funda en la boca como mordaza, en un crimen con detalles escabrosos que apunta a un posible viudo negro.
El móvil de Mateo en el lugar reveló que la puerta no fue forzada, sugiriendo que la víctima abrió a su agresor, posiblemente conocido vía apps de levante o contactos estables. La habitación estaba revuelta, indicando robo, y cámaras de seguridad captaron a Aguirre entrando con otro hombre, clave para la pesquisa.
Anita, desde el estudio, enfatizó la vitalidad de las imágenes de la cámara principal del edificio, que muestran al docente acompañado, y mencionó el análisis del celular para conversaciones o fotos reveladoras. Recordaron casos previos de viudos negros, como un cura en zona oeste y el florista de Susana Giménez.
Mateo entrevistó a Gustavo, dueño del almacén lindante, quien describió a Aguirre como vecino tranquilo, cliente habitual, buena persona, respetuoso y trabajador —profesor universitario y administrador de consorcios—, siempre solo y muy querido en el barrio, sorprendiendo el hecho violento.
La policía investiga circunstancias de ingreso y robo en contexto, con hipótesis de relación estable o cita, mientras vecinos expresan shock por la tragedia en un hombre solitario y dedicado.