Las 300 familias evacuadas por el derrumbe de una losa de 50 por 70 metros en un edificio de Parque Patricios viven en la incertidumbre total, sin saber si podrán volver a sus hogares ni cuándo. Autoridades taparon la zona y prohibieron el ingreso, dejando a los vecinos sin información concreta sobre el estado estructural.
Silvina, una vecina entrevistada, relató su drama personal: salió en pijama con su hijo y gato a las 4:30 de la mañana, solo pudo entrar cinco minutos ayer con apuro desesperado pero no rescató casi nada esencial, como ropa o documentos. Hoy ni bomberos entran y hablan de dos o tres años para posibles retornos, o quizás nunca, con desvalorización total de las viviendas.
El Gobierno de la Ciudad retiró su personal y no hay avances visibles; los vecinos se reunieron en asamblea para discutir seguros y trámites, concluyendo en denunciar daños aunque no puedan inspeccionar autos o bienes. En el sector 1 evacuado preventivamente, un ingeniero recomendó apuntalar la cochera por hundimientos similares, y mañana trabaja Defensa Civil.
La Fiscalía 31 ordenó nuevo peritaje con cámaras de seguridad para analizar columnas antes del colapso a las 4:45, grabado en video que muestra el desplome masivo. Peritos oficiales y de parte serán clave, pero el proceso promete ser largo y lento, sin garantías de imparcialidad ni tiempos definidos.
Familias como la de Silvina enfrentan hoteles pagados solo hasta el lunes, lejos del barrio y colegios, complicando trabajos autónomos y cuidado de mascotas. Piden contención urgente y no ser abandonados, mientras ingenieros debaten comisiones rápidas para evaluar los 175 departamentos afectados.