El predicador presentó la tercera enseñanza de la Santa Cena: no traicionar al Señor como Judas, quien oyó mensajes, vio milagros y fue discípulo, pero se volvió atrás.
Jesús se conmovió en espíritu al anunciar la traición de uno de ellos, mostrando la profunda tristeza de Dios ante la apostasía de quienes abandonan la fe por enojos o rayaduras.
Explicó que Jesús esperó hasta el último instante por el arrepentimiento de Judas, pero al no llegar, lo predijo para confirmar su identidad, aplicándolo a creyentes que se enfrían y empeoran.
Relató experiencias pastorales donde animaba a su equipo a no volverse "Judas", pero algunos años después cayeron, ilustrando cómo el diablo lima la fe con trampas.
Exhortó a los oyentes a no descuidarse, mirando a sus vecinos sin ver "cara de Judas", pero vigilando el corazón que puede cambiar.