Samira, iraní naturalizada argentina que vivió 30 años bajo el régimen de los ayatolás, relató en vivo las torturas brutales contra adolescentes en protestas, como introducir botellas en sus cuerpos, y criticó el desvío de millones de dólares a Hezbollah y Hamas en vez de invertir en hospitales y escuelas para un país en crisis económica y represión constante.
La entrevistada desmintió que el programa nuclear sea para medicina o energía, ya que Irán tiene sol, viento y petróleo; reveló que rechazaron un acuerdo con Trump por 10 años de uranio para fines pacíficos y confesaron tener material para 11 bombas nucleares. Advirtió que un líder loco podría usarla contra Israel, cumpliendo promesas de Jomeini, y que el régimen usa la bomba como escudo defensivo como India o Corea del Norte.
Recordó los atentados terroristas en Argentina orquestados por Irán, calificando al Estado iraní como enemigo número uno del país junto a Gran Bretaña por Malvinas, separando al pueblo de sus líderes. Denunció la ingenuidad occidental al permitir inmigración sin control, financiamiento de Qatar a universidades de EE.UU. vía Muslim Brotherhood y mensajes pro-iraníes en Instagram llegando a argentinos.
Samira expresó dolor por la ignorancia de algunos argentinos de izquierda que defienden a Irán por dar drones a Rusia o apoyar palestinos, ignorando genocidios internos y expansión en Venezuela, Bolivia y América Latina. Mencionó a la dirigente argentina Adelía, quien apoya abiertamente al régimen, y criticó prácticas culturales como la poligamia y sumisión femenina observadas en Estambul.