El régimen iraní masacró a más de 40 mil personas en enero tras protestas masivas incentivadas por Donald Trump, quien llamó al pueblo a tomar el gobierno. Los manifestantes, incluyendo jóvenes hasta 25 años, eligieron al príncipe del último Shah como líder transitorio, pero el régimen respondió con una carnicería en menos de 10 horas, dejando 100 mil presos, 300 mil heridos y miles ciegos por balas en los ojos. Videos muestran ejecuciones en hospitales con balas en la frente, y los cadáveres se entregaban a familias a cambio de 300 a 500 dólares por bala.
Donald Trump destruyó previamente la Fuerza Aérea y Armada iraníes, hundiendo 17 buques y 2.000 objetivos en cinco días de bombardeos. Irán afirma control del Estrecho de Hormuz, clave para el petróleo mundial, mientras miles de argentinos huyen de Israel en la escalada. En Israel, suenan alarmas en celulares para refugios ante ataques, contrastando con Irán sin notificaciones.
Expertos debaten el apoyo de la Armada de Estados Unidos al comercio en Hormuz bajo Convemar, garantizando paso inocente pese a amenazas iraníes de misiles. Samira, iraní en Argentina, advierte que Irán planeaba minas para bloquear el estrecho, pero fuerzas aliadas actuaron preventivamente. Unión Europea, Francia, Inglaterra y Alemania ahora apoyan al pueblo iraní tras listar IRGC como terrorista.
Último momento: bombardeo destruye hospital neonatal iraní, médicos evacúan bebés prematuros en medio de la crueldad de la guerra. Samira revela que perdió a su madre de 76 años por cáncer la semana pasada, sin poder despedirse debido al corte de comunicaciones por el régimen, enterándose vía WhatsApp limitado.
Panelistas reflexionan sobre la dureza de la guerra, con imágenes desgarradoras de fosas comunes, funerales masivos y daños colaterales como en la guerra Irán-Irak, enfatizando que los bombardeos modernos son precisos pero devastadores, y que Argentina, pueblo de paz, difícilmente comprende el horror.