La Provincia de Buenos Aires implementó esta semana la prohibición de teléfonos celulares en las aulas, similar a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se obtuvieron buenos resultados iniciales. Los docentes recolectan los dispositivos en cajas o los confiscan hasta el final de la jornada escolar para evitar distracciones durante las clases.
Los panelistas debaten la necesidad de equilibrar la educación digital con el control del uso excesivo de celulares, que genera distracciones y afecta el rendimiento en materias como matemáticas, donde los resultados bonaerenses son bajos. En algunos colegios, los alumnos solo usan los teléfonos en recreos, y otros prohíben su uso incluso allí para fomentar la interacción cara a cara.
Padres y docentes reportan que la medida funciona bien, con anécdotas como la de una madre cuya hija adaptó sin problemas la nueva regla. Natalia Oreiro mencionó que acordó con otros padres no dar celulares a niños menores de 13 años para evitar aislamiento social o adicción a la tecnología.
Se enfatiza la importancia de enseñar a los chicos a manejar redes sociales con conciencia, ante riesgos como estafas, compartir datos personales y la falsa privacidad en internet. Los resultados en CABA son positivos en reducción de distracciones, y se sugiere usar el teléfono del colegio para comunicaciones con padres.