El pastor enfatiza que el principio bíblico de las primicias significa entregar a Dios lo primero y lo mejor, desde Abel, Noé y Abraham en el Antiguo Testamento, hasta el Nuevo Testamento donde se extiende a ofrecer la vida completa, como indica Romanos 12.
Afirma que nadie agrada a Dios sin colocarlo en el centro del corazón, no existen cristianos de segunda categoría, y urge calcular el alto costo del discipulado, dejando todo por Jesús, priorizándolo sobre familia, posesiones y cualquier otro interés.
Este nuevo año ofrece la chance de reordenar prioridades con Dios primero, prometiendo Jesús en Mateo 6 que suplirá todas las necesidades si se busca primero su reino; si no ocurre, la culpa es nuestra por desorden, no de Dios.
Critica el "evangelio del diablo" predicado en púlpitos que antepone la familia sin Dios primero, insistiendo en que Jesús exige amor total, más que a padres, hijos o bienes, con lealtad completa ya que nos rescató del pecado y Satanás.
Nadie pierde al sacrificar por Cristo, ilustra con gorriones confiados en su Padre Celestial, y promete bendiciones eternas como Jesús aseguró a Pedro por dejarlo todo para seguirlo.