El pastor recuerda que los cristianos son deudores de Dios por la gracia recibida y deben convertirse en agentes de reconciliación llevando la paz del Señor, pagando la deuda de gratitud con honra y gloria al darle toda la gloria a Dios en cada acción.
Explica que antes de hablar o actuar hay que preguntarse si glorifica al Señor, citando Salmos donde piden salvación por la gloria del nombre de Dios, y enumera siete formas de glorificarle como honrar el cuerpo, usar dones para el reino, predicar la palabra en redes y familia, basadas en ejemplos bíblicos de Moisés, Pablo y Salomón.
Urge restaurar la verdad invocando correctamente el nombre del Padre, diferenciándolo de dioses paganos, mediante Teshuvah: oración confesando pecados, baño ritual de limpieza invocando la sangre de Yeshua el Mesías que lava todo pecado, y sedacá o justicia social haciendo el bien.
Invita a orar en secreto para santificar el nombre del Padre, traer su reino a la tierra acabando con imperios corruptos, y preparar el camino para la venida del Mesías, enfatizando que el reino de los cielos se ha acercado según Yeshua y Juan el Bautista.