El panelista cuenta una anécdota de su show en un bar uruguayo de Madrid invitado por su amigo Carlos, donde probó el material ante unos 40 parroquianos sin cobrar.
Explica que dos mujeres presentes no se rieron en toda la noche, pese a que el resto del público, mayoritariamente español y argentino, reaccionó bien, y destaca que los españoles son difíciles de conquistar.
Se pregunta por qué fueron si no entendían el idioma, ya que era evento privado por invitación, y decide no confrontarlas para no darles el gusto.