Lucrecia Martel, la cineasta argentina de películas como La Ciénaga y La Mujer sin Cabeza, cuenta que niños la vieron con bastón y le preguntaron si era Terán.
Ella respondió que no, que es renga, y el panel bromea que a los chicos les quiten los teléfonos porque ya no distinguen lo real de lo virtual.
Destacan su talento, belleza reciente y cómo representa bien a Argentina en el exterior, deseando que siga filmando pese a que sus obras impactan fuerte.