Nahuel Gallo, el gendarme argentino detenido ilegalmente en Venezuela durante 448 días, habló por primera vez tras su regreso y relató el infierno vivido en la prisión Rodeo 1, un lugar de extrema tortura psicológica.
Gallo confesó que no se siente preparado para detallar las atrocidades cometidas contra él, ya que solo recordarlo le provoca temblores en la boca y angustia profunda. Describió la incertidumbre constante, donde los presos no saben qué pasará en el próximo momento.
Recordó con emoción cómo otros detenidos venezolanos lo ayudaron con gestos simples como medias o apoyo mental, y cómo fabricó una bandera argentina derritiendo jabón celeste y blanco para cantar el himno y sentirse en casa, pese a no tener visitas ni llamadas.
Exigió la liberación de los 24 extranjeros aún cautivos en Rodeo 1, afirmando que no se considera libre hasta que ellos lo estén. Agradeció a las instituciones argentinas y organismos internacionales por facilitar su salida.