Un reporte de la revista Nature revela que los micro y nanoplásticos en el cerebro humano aumentaron un 50% en ocho años, llegando a 7 gramos por cerebro en estudios recientes.
Estos plásticos cruzan barreras biológicas como la hematoencefálica y se detectan en riñones, corazón y hasta placenta, con niveles preocupantes en Argentina.
Los humanos consumen semanalmente unos 7 gramos de microplásticos provenientes de botellas, recipientes calentados, ultraprocesados, neumáticos, ropa sintética y productos de cuidado personal.
Expertos advierten sobre el potencial peligro para la salud, incluyendo disruptores endocrinos, aunque muchos efectos aún se desconocen y generan alarma creciente.