Mariano Mann, periodista en Tel Aviv, describió una noche intensa con tres sirenas de ataque y múltiples intercepciones de misiles en el centro de Israel, incluyendo Natania, sin heridos reportados hasta el momento.
Los ataques combinados de Irán y Hezbollah desde Líbano buscan desgastar al frente interno israelí, incrementando la intensidad pese a expectativas de alivio; las clases están suspendidas y las actividades parcializadas desde el domingo.
La vida cotidiana se ve interrumpida, con aeropuertos complicados para salidas y retornos, aunque la sociedad muestra resiliencia; las restricciones se mantienen ante la escalada.
La opinión pública israelí ve el conflicto como inevitable, confiando en las Fuerzas de Defensa y el ejército de retaguardia; apoyan las directrices gubernamentales y destacan la efectividad defensiva pese a proyectiles pesados enemigos.
Estados Unidos e Israel afirman que la ofensiva iraní disminuye, coincidiendo con la percepción pública que acompaña la guerra sin oposición férrea, aunque la noche sigue "picante" con incertidumbre.