Diego Brancatelli generó polémica al bromear sobre la tortura sufrida por Nahuel Gallo, cabo de Gendarmería liberado tras 448 días preso ilegalmente en Venezuela, sugiriendo que prefería el Rodeo I por el bajo salario de 700 mil pesos en Argentina frente al discurso de Javier Milei.
El panel rechazó el comentario de mal gusto que ofende a Gallo, su familia y al país entero, aclarando que no tiene relación con el gobierno de Javier Milei ni justifica chistes sobre tortura. Insistieron en que Gallo está libre por decisión personal, aunque contenido por su estado golpeado, y criticaron a opositores por llamarlo retenido.
Destacaron el silencio del kirchnerismo durante todo el cautiverio, pese a que Cristina Fernández de Kirchner tenía línea directa con Nicolás Maduro pero nunca pidió su liberación. La AFA gestionó el regreso de Gallo, mientras ningún kirchnerista dio definiciones hasta que salió.
El debate subrayó la falta de humanidad del kirchnerismo y defendió la gestión de la AFA para traerlo de vuelta, en contraste con la inacción previa.