Israel intensificó sus operaciones en el sur de Líbano, ordenando a sus fuerzas tomar control de posiciones estratégicas adicionales para crear una zona de amortiguación contra Hezbollah, según anunció el primer ministro Benjamín Netanyahu.
Las tropas israelíes ya ocupaban cinco puntos avanzados en la frontera y ahora se adentran más, en represalia por ataques de Hezbollah en solidaridad con Irán, a pesar de la oposición del gobierno libanés liderado por Nawaf Salam, quien prohibió las acciones militares del grupo.
Beirut retiró a sus militares de varios puntos fronterizos ante la escalada, mientras la ONU llamó a la moderación recordando la resolución de 2006 que obliga a Israel a retirarse de territorio libanés.
En paralelo, el OIEA confirmó daños en la planta nuclear de Natanz en Irán por ataques israelíes y estadounidenses, donde Teherán enriquece uranio al 60% pese a negar intenciones nucleares militares, según su director Rafael Grossi.
Esto se suma a la destrucción previa por Israel de la Asamblea de Sabios en Qom, encargada de elegir al sucesor del ayatolá Ali Khamenei, y ataques a sitios de misiles en Teherán e Isfahan, en coordinación con Estados Unidos bajo Donald Trump.