A solo 99 días del inicio de la Copa del Mundo en Estados Unidos, surge la incertidumbre sobre la participación de Irán, que enfrenta un conflicto bélico con uno de los países organizadores. El equipo iraní forma parte del Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, con partidos programados en Los Ángeles y Seattle.
El presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Meditaj, admitió que no sabe si competirán y declaró que tras el ataque no pueden presentarse con esperanza. Existen escenarios como boicot político, retiro por seguridad o impedimento del gobierno estadounidense, cuya decisión final recae en Gianni Infantino de la FIFA.
La prohibición de viaje de la administración Donald Trump limita la hinchada iraní, aunque hay exenciones para atletas. Si Irán no juega, la FIFA podría reducir el grupo a tres equipos o reemplazarlos, pero no es sencillo elegir sustituto por el formato de clasificación asiática que involucra a Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Irak.
Irak, rival histórico de Irán, podría clasificar vía repechaje contra Bolivia o Surinam, complicando aún más la geopolítica del torneo.