Irán se encuentra aislado en su escalada bélica contra los países del Golfo Pérsico, sin aliados regionales que apoyen sus ataques, aunque cuenta con ventas de armas de Rusia y China sin involucramiento directo.
Los analistas destacaron que Irán atacó bases militares, infraestructura civil como el aeropuerto de Dubái y plantas de producción en Qatar, afectando la economía de estos países que buscan diversificarse más allá del petróleo hacia turismo y conferencias.
Qatar, segundo productor mundial de GNL detrás de Australia, suspendió su producción tras ataques iraníes a dos de sus plantas clave, lo que disparó los precios futuros del GNL y complica el suministro a Europa, que ya no compra a Rusia.
Estos ataques riesgosos podrían aliar más a los países del Golfo con Estados Unidos e Israel, incrementando la incertidumbre global por posibles represalias contra infraestructura petrolera saudí.