Estados Unidos e Israel mantienen superioridad aérea sobre Irán con inteligencia perfecta del Mossad y la CIA, destruyendo lanzadores, centros de mando y el sistema antiaéreo iraní, lo que permite a la población salir a las calles sin temor a represión.
Sin embargo, Gustavo Mura advierte que Irán posee miles de drones desechables baratos que cuestan miles de dólares, mientras las defensas coalición como Patriot cuestan hasta 15 millones cada uno, generando un desbalance económico en una posible guerra larga de desgaste.
Washington y Jerusalén planean administrar interceptores priorizando bases críticas, aceptando que no derribarán todo, y presionan a la industria para acelerar producción, aunque fabricar toma meses.
La OTAN, con respaldo de Mark Rutte y Emmanuel Macron, apoya la ofensiva de Donald Trump, mientras senadores como Marco Rubio y Lindsey Graham la defienden para frenar armas nucleares iraníes.
Si se prolonga, Irán podría construir un relato de resistencia y supervivencia ante la coalición más poderosa desde la Segunda Guerra Mundial.