Guille denuncia la realidad desoladora para actores: no hay trabajo ni ficción nacional, la televisión abierta desapareció y las plataformas acabaron con la rutina del cine, afectando a sus dos hijos actores que se quejan constantemente.
Explica que antes había continuidad laboral independientemente de opiniones políticas, pero hoy prima la grieta entre actores que se pelean; lamenta la pérdida de público en cines.
Comparte anécdota con Ebe llegando en Uber donde el portero la confundió con otras novias por apellidos, generando risas y comentarios humorísticos sobre el chistoso del edificio.