Fragatas griegas llegaron a Chipre en respuesta a un ataque con dron de origen iraní contra una base británica en la isla, causando daños limitados en medio de la crisis regional por el conflicto de Irán.
El despliegue busca consolidar a Grecia como actor naval en el Mediterráneo Oriental, con tensiones por Chipre no ser miembro OTAN pese a alianzas estratégicas, planteando posible escalada o intervención bajo el artículo 5.
Países OTAN como Francia, Polonia, Países Bajos, Alemania, Reino Unido, Grecia y Suecia responden; Francia envió el portaaviones Charles de Gaulle, fragata Languedoc y defensas antiaéreas, según anuncio de Emmanuel Macron.
Macron advirtió sobre escalada peligrosa si Israel avanza con operación terrestre, destacando riesgos para 400.000 franceses en la región y la guerra que amenaza la paz en Medio Oriente.