Fanny Mandelbaum critica duramente los feudos provinciales como Formosa y Chaco, donde persisten abusos contra mujeres y niños similares a los de Catamarca en los 90. En Formosa colocan chips a embarazadas para robarles bebés, como hacían los militares, y en Chaco ocurrió el femicidio de Cecilia Sena sin reacción de feministas ni mención a Jorge Capitanich, aliado de la familia victimaria.
La periodista destaca el rol valiente de madres como Ada Morales, madre de María Soledad, y figuras como Marta Peloni, monja rebelde que denuncia robo de bebés en Corrientes y organiza ayuda en inundaciones desviadas por gobernadores. Mandelbaum salvó muchas chicas mostrando horrores en Catamarca y otros feudos, exigiendo justicia donde policías y poderes locales encubren violaciones y desapariciones.
Como moblera pionera, enfrentó discriminación por ser mujer: su jefe negaba viajes al interior por logística de habitaciones, pero ella insistió comparando genitales con profesión, durmiendo con camarógrafos sin problemas gracias a su marido Guillermo. Defiende un feminismo actuado, no de pañuelos verdes, inspirada en Alicia Moreau de Justo y Blackie.
Quiere revivir Juventud Acumulada, programa para mayores de 75 que combaten discriminación etaria, como Mirta Legrand que dice 'si me quedo en casa, me muero'. Habla de sentido de la vida según Víctor Frankl: proyectos y estar viva hasta el final, contenta de sus aciertos, errores y amigas que la mantienen viva.