La familia de Valeria Schwab, asesinada el 14 de enero en Comodoro Rivadavia por una banda de trapitos, denuncia amenazas y exige a la fiscal María Laura Blanco identificar a los cómplices mediante perfiles de ADN encontrados en las manos de Jonathan Chacano y en un boxer.
Chacano, principal sospechoso y trapito conocido por extorsiones, se suicidó 48 horas después del crimen, pero hallaron ADN de al menos tres personas más en sus manos y un perfil genético masculino ajeno en la prenda. Valeria era atlética y la autopsia reveló asfixia mecánica con golpes brutales en rostro, tórax y extremidades, lo que sugiere más de un agresor.
La familia critica la dilación de la justicia, que tardó más de un mes en confirmar el ADN vinculante pese a poder cotejarlo en 48 horas, y aún espera audiencia para constituirse como querellantes. Piden no archivar la causa y oficio a Apple para el historial GPS del iPhone de Valeria, desaparecido de la escena.
El celular apareció del otro lado de la ruta cuatro horas después, con videos mostrando dos personas cruzando corriendo cerca de la hora del crimen. Insisten en que hay indicios de más implicados y urgen detenerlos para evitar nuevas víctimas.
La entrevista con Jessica Joab, hermana de la víctima, busca visibilizar el caso a nivel nacional y dar respuesta completa sin cabos sueltos.